LO QUE LA IMAGEN CUENTA: USOS ICONOGRÁFICOS DE UNAS FOTOS DE LA PRESIDENTA DE LA C.A.M.

La iconografía e iconología son dos ramas auxiliares de la Historia del Arte que nos sirven para poder interpretar las imágenes representadas, ya sea en pinturas o esculturas, pudiendo así entender el mensaje y contextualizarlo. La tradición del arte occidental hunde sus raíces en el mundo clásico y su cultura es profundamente icónica, por lo que precisa de imágenes que muestren desde las ideas más simples a los conceptos más complejos y sofisticados. Si pensamos en la mitología y en toda la suerte de personificaciones que lleva asociadas, entenderemos esta utilidad. Cuando triunfó el Cristianismo, en las postrimerías del Imperio Romano, la necesidad de dotar al culto de imágenes, no hizo sino una adecuación de esa tradición iconódula, que no casaba bien con las doctrinas anicónicas del pueblo judío. Así el cristianismo acabó admitiendo el culto a las imágenes, frente a la tradición semítica, y en confrontación directa con las palabras de la biblia donde se condenaba explícitamente el culto a las mismas. El cristianismo no admitió abiertamente las imágenes hasta la gran crisis del Imperio Romano en el siglo III, en franca competencia con otras religiones salvíficas, como los cultos de Mitra, Osiris, Isis o Cibeles. En ese contexto, el cristianismo, necesitaba las imágenes como medio eficaz de proselitismo entre una población cada vez más iletrada y acostumbrada a tener representaciones visuales de aquellas fuerzas sobrenaturales que se adoraban. Este hecho es la base fundamental para entender los enormes debates que en el seno de las diferentes doctrinas derivadas del cristianismo se han producido sobre la conveniencia o no del uso de las imágenes y que podemos rastrear desde los mismos inicios de la expansión de la nueva fe hasta el Concilio de Trento, en pleno siglo XVI.

García Hidalgo. Dios Padre pintando la Inmaculada Concepción. Museo del Prado

Una vez aceptadas las imágenes, por su eficacia docente, han de configurarse en un sistema de fácil lectura para los iniciados, es por ello que los temas marianos, como la Anunciación de María, la Dolorosa o la Inmaculada, hayan sido algunos de los temas más representados y más reconocibles en toda la tradición iconográfica cristiana. No pretendemos aquí analizar exhaustivamente la riqueza iconográfica y simbólica de estos temas, sino más bien hacer una aproximación a la evolución en la representación estética del misterio y su resonancia.

Portada del periódico “El Mundo”. Domingo 10 de mayo de 2020.

Así hemos ido creando una especie de ADN cultural en el que las imágenes rápidamente nos resuenan a algo, podemos asociarlas y etiquetarlas. Cuando nos hemos encontrado con las fotos de la presidenta de Madrid, Díaz Ayuso, publicadas hoy 10 de mayo, la reacción no se ha hecho esperar, en seguida se ha producido una rápida asociación de su imagen con imágenes conocidas. Las más claras referencias son a las imágenes marianas: una Mater Dolorosa y una Inmaculada Concepción.

Gracias a esa asimilación cultural de las imágenes y su significado, si observamos una joven vestida con túnica blanca y con un manto azul sobrepuesto, con las manos juntas o cruzadas sutilmente sobre el pecho, en un fondo de nubes de tonos dorados y una cascada de querubines y angelotes, por nuestra formación dentro de una cultura preeminentemente católica, reconoceremos sin ninguna dificultad que estamos ante una imagen de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Pero como bien se preguntaba el escritor de la cita que encabeza estas palabras: ¿Qué representa realmente ese concepto? ¿Qué significa que María fue preservada de pecado y era enteramente pura? Para muchos, la Inmaculada Concepción de María, es una advocación más, una eminentemente hispana por la voluntad de instituciones civiles y religiosas que durante siglos hicieron voto perpetuo de defender esta idea como dogma. Gran parte puede pensar que es una referencia a la virginidad perpetua de la Madre de Dios. Pero en realidad el dogma lo que dice es que la idea de una madre para el Hijo, está en la mente de Dios desde la Creación, por ello, al estar concebida en la mente del Creador antes del Pecado Original, carece de él. Esta idea tan compleja, acabó siendo asimilada por el concepto de “sin mancha” (sine macula).

Pero la utilización de los tonos negros en la imagen de la presidenta, también la enlaza como hemos dicho antes con la iconografía de la Virgen Dolorosa, enfatizada por el uso de una fuerte línea negra de maquillaje en los ojos. La festividad de los Dolores de María, ahora conocida como Viernes de Dolores y que se celebra el viernes anterior al Domingo de Ramos, es una importación centro-europea que llega a la Península Ibérica al final de la Edad Media, en el tránsito del siglo XIV al XV como reflejo de una nueva religiosidad más ascética y personal: basada en la meditación, la compasión y en gran medida el patetismo. Esta festividad era conocida también como Transfixión. El Archiduque Felipe de Habsburgo, futuro rey de Castilla y conocido popularmente como Felipe “el Hermoso”, solicitó y le fue concedida una bula para crear en sus dominios congregaciones de fieles bajo la advocación de María Santísima de los Siete Dolores. Estas imágenes patéticas de la Madre de Dios sufriendo estoicamente (con dolor contenido, sin romperse completamente por el dolor) creaban una efectiva empatía entre los fieles cristianos.

Roger van der Weyden. Mater Dolorosa.

El elemento clave de la lectura iconográfica de la imagen de Díaz Ayuso es el gesto de las manos, las manos cruzadas sobre el pecho es el gesto de la aceptación, se utiliza en la iconografía desde antiguo y aparece normalmente asociado a figuras como la Virgen de la Anunciación, la Inmaculada y la Dolorosa, en estos casos la Madre de Dios acepta el destino de su hijo. En el metalenguaje de esta portada periodística la presidenta de la Comunidad de Madrid está comparándose con la Virgen María y aceptando el destino que le ha tocado vivir, destino que además le viene de un orden superior, pero con su mirada al espectador está buscando la empatía. Nada es baladí en esta imagen, se está construyendo un artefacto cultural para el futuro, aunque hoy sea carne de memes.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Elena dice:

    Muy buen artículo. Estas imágenes de un personaje de la política me dan vergüenza ajena. De lejos se ve el intento de manipular el inconsciente colectivo. En mi opinión.

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