LA COFRADÍA DE LA VIRGEN DE LOS SIETE DOLORES DE MADRID Y LOS PINTORES.

LA VIRGEN DE LOS SIETE DOLORES, del convento dominico de Santo Tomás.

Jean Lauren. Fachada de la iglesia del convento de Santo Tomás. Biblioteca

La festividad de los Dolores de María, ahora conocida como Viernes de Dolores y que se celebra el viernes anterior al Domingo de Ramos, es una importación centro-europea que llega a la Península Ibérica al final de la Edad Media, en el tránsito del siglo XIV al XV como reflejo de una nueva religiosidad más ascética y personal: basada en la meditación, la compasión y en gran medida el patetismo. Esta festividad era conocida también como Transfixión. El Archiduque Felipe de Habsburgo, futuro rey de Castilla y conocido popularmente como Felipe “el Hermoso”, solicitó y le fue concedida una bula para crear en sus dominios congregaciones de fieles bajo la advocación de María Santísima de los Siete Dolores.

Virgen de los siete dolores.

La fundación en Madrid de una Cofradía penitencial bajo esta advocación de los Siete Dolores de María Santísima se hará en tiempos de Felipe II. Aunque no está claro su origen, se suele vincular a una imagen que el propio Rey trajo con él para la capilla del Alcázar de Madrid y que regalaría primero al monasterio de las Descalzas Reales, fundación de su hermana Juana, pasando posteriormente al convento dominico de Santo Tomás situado en la madrileña calle de Atocha. Durante los primeros años del siglo XVII sacaban en procesión únicamente la imagen titular de la cofradía. Como esta primitiva procesión congregaba pocos penitentes, seguramente por lo incómodo de la hora, pues comenzaba a las cuatro de la madrugada del Viernes Santo; en 1613 se decidió incorporarla a la procesión de la Soledad del Viernes Santo, que salía a las tres de la tarde el convento de la Victoria de los mínimos en las Carrera de San Jerónimo, por lo que fue adquiriendo cada vez más protagonismo y añadiendo imágenes y pasos a la citada procesión que a finales del siglo XVII sacaba los siguientes pasos:752c643d555a6c917d0d07c32a468337.jpg

  • Paso del Señor con la Cruz a Cuestas, que sacaba el gremio de zapateros de viejo.
  • Paso del Calvario de Longinos.
  • Paso del Santísimo Cristo de la Agonía, que sacaba el gremio de zapateros de nuevo.
  • Paso del Descendimiento, que sacaba el gremio de esparteros.
  • Paso de la Virgen de los Siete Dolores, que sacaba el gremio de pintores y doradores y posteriormente el de alguaciles de Casa y Corte.
  • El paso del Santo Sepulcro, que sacaba el gremio de vidrieros.
  • Paso de la Huida a Egipto, llevado por los maestros de obra.
  • Paso de la Circuncisión o Profecía de Simeón.
  • Paso de Jesús entre los doctores.20190412_180101

Entre 1630 y 1634 los pintores de la villa de Madrid, agrupados todavía de forma gremial junto con los doradores, contrajeron con la Cofradía de los Siete Dolores la obligación de sacar los pasos en la procesión el Viernes Santo. Para tal fin se elegía un mayordomo, que debía ser pintor aunque no fuera miembro de la cofradía, que costeaba los gastos del ornato, cera y todo lo imprescindible para sacar la imagen a la calle con el decoro debido. Esta obligación se hizo mediante documento notarial y fue firmado el 30 de abril de 1634 entre otros por los pintores: Bartolomé Román, Antonio Arias, Juan de la Fuente y Juan de Lizalde. La obligación se extendía a todos los del oficio de por vida. El mayordomo de un año elegía a su sucesor lo que creaba evidentes conflictos. Además los pintores debían salir acompañando a la imagen titular, lo que también fue protestado por los pintores que entendían en esta costumbre un evidente menoscabo de su posición social pretendida, era la lucha por conseguir el reconocimiento de la Pintura como Arte Liberal y no Mecánica.

Varias fueron las ocasiones en las que la Procesión del Viernes Santo acabó llevando a la Cofradía y a los pintores a los Tribunales o a instancias superiores. La primera de ellas es en 1647 cuando Alonso Cano fue nombrado mayordomo de la Hermandad de Ntra. Sra. de los Dolores y se le condenó a 100 ducados de multa por no haber querido concurrir a la procesión. El pleito lo inició el dorador Bartolomé Sanz, que solicitó se emprendiesen las diligencias iniciales contra el pintor granadino para obligarle a aceptar el puesto de Mayordomo que la Cofradía de los Siete Dolores le había conferido. Se ha localizado en el Archivo Histórico de Protocolos de Madrid el poder de Alonso Cano a Juan Pérez para que le defendiera en el pleito con la Cofradía:

<<[…] Sobre la denunciacion que se me yço por el alguacil don Cristobal fereyra por no aber yo querido no siendo yo cofrade acetar la mayordomia de la saca del paso de la dha. Santa Ymagen El día de viernes santo que paso deste presente año=

Por lo qual fuy condenado en pena de cien ducados y diez días de cárcel=

Y habiéndose apelado de esta condenacion y bistose en el Real consexo por su auto fue remitido a la sala de los señores alcaldes para que se viese y quitase la dha. Condenacion y siguiese su xusticia como consta mas largamente del dho. Pleyto […]

En la villa de md a veinte y dos días del mes de Junio de mil y seiscientos y quarenta y siete años siendo testigos Alo Rodriguez y xoseph Ortiz guzman y Juo mateos Residentes en esta corte y el ortorgane lo firmo al qual doy fe que conozco. Alonso Cano.>>

Alonso Cano. Autorretrato. Museo de C

En Julio de 1649 se volvía a formalizar un poder, en este caso por los pintores Cano, Nardi y Guerra Coronel para litigar en el pleito con la cofradía, en él se excusan con la cofradía por estar trabajando en las decoraciones para la entrada de Mariana de Austria:

<<En la Villa de Madrid a diez días del mes de julio de mil y seiscientos y quarenta y nueve años estando en el Palacio Real en el buen Retiro que es en esta corte presentes para lo que aquí se contendrá Francisco Rici, Francisco Fernandez, Pedro de obregón, Pedro nuñez, Juan de Espinosa, Juo Baptista, D. Joseff monti, domingo de Ulloa, Santiago Moran, Juan de paredes, Juan de Baldes, Joan de Lanchares, Pedro de noriega, Francisco Riçi, Domngo de Yangue, Matheo de Pallares, Miguel arias, Pedro esteban, Juan de solis, Francisco Fenández, Domingo Guerra coronel todos pintores en esta corte y billa de Madrid=

Que en esta ocasión se hallan en el dho. Real Sitio ocupados en el servicio de Su Magestad en lo que se a ofrecido y ofrece del arte de la Pintura trabajando actualmente para el adorno de los arcos que de orden del Sr D. Lorenço Ramirez de Prado del qo de Su Magestad hacen para la entrada de la Reyna nuestra Señora que de próximo se ofrece y así lo declararon

Y dijeron q. siendo como son todos maestro del Arte Real de la pintura y Residentes en esta corte por lo que al derecho de cada uno ysolidun toca y puede tocar aora a llegado a su noticia que algunos de dho. Arte que van aquí por expresados en treinta días de abril de año de mil y seisos y tr. Y quatro por ante Diego de escobar escrivano de su Magd Hicieron y otorgaron una escritura de poder para que a los en el contenidos y a los demás de dho. Arte las personas aquien le dieran y otrogaran pudiese obligarlos y los obligaron a que desde el día del otorgamto en adelante para siempre jamás ellos y los demás sucesores en el dho. ejercicio por quien prestaron cauçion militarían en la hermandad y cofradía de nuestra señora de los Siete dolores sita en el colegio de Santo tomas del orden de Santo Domingo y en ella la semana Santa de cada un año prepetuamte el día de Viernes ssto de ella sacarían en la procesión a que asiste la dha. Cofradía el paso de nra. Sa de los dolores con el adorno de luces y ynsignias necesso a su costa y a ello se les pudiese apremiar en la forma que en el dho. poder se contiene.

Y aunque el dicho poder no se ejecuto todavía algunos de los que le otorgaron independientes de el por ellos mismos salieron algunos años en la dha. Procesión y hubieron en otro actos de que prestende valerse la dha. Cofrafia y por raçon de ellos graban a los profesores deste arte Rl a que forçosamente ayan de salir en la dha. Precesion y sacar el dho. paso y lo que peor es que los dan nombre de gremio y tratan de hacer los repartimientos todo contra las muchas y grandes exempsiones que el dho. arte tiene y porque no ubo ni pudo aber causa ni raçon para otorgar el dho. poder ni para hacer los dhos. Actos ni quando la hubiera pudieren perjudicar en manera alguna alos otroganete ni a los sucesores en la dha. Profesión y sobre ello a algunos de los susodhos. Se lse pretenden hacer molestias y vejaciones y porque quando a continuarlo se hallaran mobidos con el título que se le da a este acto de ser cosa del servicio de Dios Nuestro Señor se hallan con las muchas molestias que les hacen por los oficiales y ministros de la cofradía tan vejados y molestados y de sus procedimientos an resultado muchas cosas que son en mayor del sercicio de su divina magestad y tiene resuelto escusando estos ynconbenientes […]>>

En esta ocasión utilizaban la autoridad del Rey, para el que están trabajando  como pretexto para excusar la obligación de tomar parte en la mayordomía de la cofradía, cuando en realidad lo que se estaba dirimiendo era la consideración social (y fiscal) del Arte de la pintura.

En 1668 se volvió a repetir el caso, con dos pintores madrileños: Juan Montero de Rojas y Andres Smit que deciden imprimir un folleto como alegato de su derecho a rechazar el cargo de mayordomos de la citada Cofradía, en él defienden que aceptar el cargo es propio de “artes mecánica y otras viles y sórdidas, de cuyos Gremios se componen las procesiones de penitencia y remembrança que se hazen en esta corte la Samana Santa”. Una tercera vez en 1695 se reclama la presencia en la procesión de Luca Giordano. En todas ellas la incomparecencia del pintor era por una cuestión de estatus social y nada tenía que ver con la piedad o religiosidad de la que nunca se duda en los pleitos.

BIBLOGRAFÍA:

Arte y devoción. Estampas de imágenes y retablos de los siglos XVII y XVIII en las iglesias madrileñas, Ayuntamiento de Madrid, Madrid, 1990.

Aterido, A. (ed. y coord.): Corpus Alonso Cano. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, Madrid, 2002.

Guevara Pézrez, E. y Rivera Vázquez, M.: Historia de la Semana Santa en Madrid, Silex, Madrid, 2004.

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