EL PALACIO REAL NUEVO. FUENTES BIBLIOGRÁFICAS PARA SU ESTUDIO.

Cuando uno se enfrenta al estudio de una obra de arte, sea ésta una pintura, escultura, arquitectura o cualquier otro formato artístico, ha de emprender un proceso de búsqueda bibliográfica. En ese proceso ha de saber calibrar que aportaciones han sido fundamentales y cuales son básicamente un sencillo refrito de lugares comunes. Por ello os traigo aquí una recopilación de fuentes bibliográficas a las que acompaño de una crítica razonada de las mismas, fruto de uno de los primeros trabajos que tuve que realizar dentro de mis estudios en Historia del Arte. El objeto del estudio era el Palacio Real Nuevo y gracias a esa inmersión en las fuentes escritas he podido tratar sobre este edificio y sus circunstancias constructivas en diferentes artículos en este blog o en Investigart.

El hecho de que el Palacio Real sea el centro y símbolo de la institución monárquica, puede llegar a hacernos creer que la historia de este edificio está más que contada. Pero por esas mismas características no todo lo escrito sobre el Palacio Real se ajusta a los cánones de una investigación seria.

Antonio Ponz. Autorretrato. Foto: wikipedia

El punto de partida sobre el Palacio es sin duda alguna el libro de Ponz[1],  casi coetáneo a su construcción, es testigo fidedigno de los primeros avatares del Palacio a la llegada al trono de Carlos III, que depura éste con cambios no muy afortunados: la bajada de las estatuas, el cambio de la escalera, la ampliación de Sabatini del ala Sudeste. Su descripción detallada de todos los elementos lo hace referencia obligada cuando se aborda el tema de su construcción. Como Ilustrado que es, la arquitectura de palacio le parece “pesada”, pero defiende el grosor de muros y otros defectos que siempre se achacaron al proyecto de Sacchetti por razón del contrarresto de fuerzas de bóvedas.

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Giovanni Battista Sacchetti. Diseño de las bóvedas para compensar el desnivel del terreno del Palacio hacia el Campo del Moro. AGP.

Ceán en la adicción al libro de Llaguno[2], acerca de la venida de Sancheti a España, ofrece la “leyenda” de la designación de éste por parte de Juvarra en su lecho de muerte, leyenda que estuvo vigente hasta que el prof. Plaza demostró lo erróneo de esto[3], y aún posteriormente se ha seguido tomando como cierta. En cuanto al Palacio nos remite a Ponz para su descripción, añadiendo la reseña de las obras de Sabatini para la ampliación por el lado Norte.

Mesonero Romanos[4] se dedica a repetir tal cual lo que decían Ponz y Ceán, y es interesante compararlo con Ponz, pues aunque lo copia sin citarlo, leyendo ambos textos se demuestra el cambio de escaleras en tiempo de Carlos IV de la izquierda a la derecha.

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Giovanni Battista Sacchetti. Planta del primer proyecto para el Palacio Real Nuevo.

En el propio siglo XIX es Fernández de los Ríos[5] quien hace la primera aportación fundamental. Este autor emprende el que puede llamarse un estudio serio en su guía de Madrid[6], donde consulta los Archivos de Palacio, pero como hombre de su tiempo, mezcla los datos exactos tomados de la documentación, con leyendas  que se cuentan sobre la construcción de Palacio, como el rumor del amor de Sacchetti hacia la reina Farnesio, y como ésta se aprovechó de él. No sabemos de donde se saca que Sacchetti es pintor, caricaturista y escultor además de arquitecto.

Da los datos exactos de la ceremonia de la primera piedra.

Para Fernández, es adjudicable parte del diseño de las fachadas a Ventura Rodríguez, cuando no era más que un delineante.

Da la relación de la consulta efectuada a los arquitectos de la Academia de San Lucas en Roma, pero transcribe mal los nombres: Fernando Juga, Nicolás Salis y Luís Vannitelli, posiblemente por una mala lectura de las firmas de la memoria de los arquitectos italianos. También da los cambios que se vio obligado a efectuar Sacchetti por orden real. Dando las medidas en pies de todo el edificio.

También alude a las objeciones del marqués de Scotti al proyecto de Sacchetti, y cómo los académicos dan la razón a Sacchetti.

Pasa luego a relatar incidencias de las obras hasta la presentación del plano de la planta principal en 1749.

Publica por primera vez cuatro planos de Palacio acompañados de leyenda, que según él ahorran bastante la descripción de Palacio. Pasa a describir el alzado. Destaca en la descripción de éste, lo que para él es el exceso decorativo, y los “entresuelos” que no había en el proyecto de Juvarra.

Describe los cambios efectuados por Carlos III: bajada de esculturas de la balaustrada, modificaciones del balcón principal de la fachada Sur, cambio de escaleras, etc.

J. Laurent. Escalera imperial del Palacio Real Nuevo. Foto: BNE

También describe los materiales constructivos utilizados en Palacio.

Todos los datos los tomó Fernández en el periodo en que perteneció al Consejo de Administración de Patrimonio en 1869, e intenta dar una cifra real acerca del gasto en el Palacio Real Nuevo a partir de las cuentas que hay en el Archivo General de Palacio, llegando a una cantidad total de 298.820.785 Rs. 31 mrs.

Luego pasa a describir una relación de los hechos históricos relacionados con Palacio.

Aunque en principio, Fernández de los Ríos está escribiendo una guía de viajeros, con lo cual no puede profundizar demasiado en el tema, se acerca a él  con una metodología nueva, apoyando sus afirmaciones, lo más posible, en documentación, es por ello una obra importante por la gran cantidad de documentación que ha manejado acerca del Palacio Real. Documentación que posteriormente se ha perdido y que por ello hace imprescindible su consulta, aunque por lo limitado de las pretensiones  de esta publicación no transcribiera dicha documentación.

Palacio Real Nuevo. Foto: wikipedia

Ya en el siglo XX, Schubert[7] en su libro sobre el Barroco español, que es un clásico, da una visión del Palacio Real de Sacchetti como un triunfo de la concepción del Palacio-bloque italiano, sobre el palacio que se extiende en masas horizontales, de tipología más francesa, y que representaría el proyecto de Juvarra. Es uno de los primeros que señala el Palacio Ducal de Módena, como modelo para Madrid, sobre todo el patio, y lo relaciona también con Caserta.

Velasco, en el catálogo de la exposición Antiguo Madrid[8], da una descripción  del palacio y la relaciona con Caserta. Cabe destacar que siguiendo a Ponz acepta los cambios de estatuas de la fachada al patio y el cambio de escalera, que otros autores dudan. Esta exposición fue importante para relanzar el estudio de los planos y documentos relativos al Palacio Real, y como consecuencia casi directa apareció al año siguiente el artículo de Duran sobre la construcción del Palacio[9], fuente fundamental para su estudio.

Otro de los “clásicos”  de la historiografía del Arte español, Elías Tormo[10], en su libro sobre las iglesias de Madrid, dedica un capítulo a la Capilla Real del Palacio, donde justifica que sea proyecto de Sacchetti y no de Ventura Rodríguez, como creía Duran.

A partir de la exposición del Antiguo Madrid[11] y de los documentos que se expusieron en ella, Miguel Duran crea un artículo en la revista Arquitectura, donde además añade más documentación, tomada de Archivo General de Palacio. Saca a la luz el proyecto de Ribera, hasta entonces inédito, al que él denomina “proyecto churrigueresco”.

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Pedro de Ribera. Sección del proyecto de Palacio Real (Completo y detalle de salón cupulado) 1736.

Respecto al proyecto de Sacchetti acepta el cambio profundo que resulta respecto a los planos de Juvarra. Y hace referencia a la consulta a los académicos de Roma, que según él, remitieron una memoria muy favorable a Sacchetti.

Da el dato erróneo de la presencia de Sacchetti en la ceremonia de la primera piedra.

Para  Duran, Sacchetti sigue las normas del Barroco Clasicista, con detalles “afrancesados”, como puede ser la escasa importancia de la portada principal y el remate en ático de la fachada, que él califica como “seco” y “falto de enlace”.

Defiende el uso de los entresuelos (mezzanini) dentro de la tradición italiana, y que aunque sea una imperfección, no tiene la importancia que le han dado algunos clasicistas.

La planta para él, corresponde a la de palacio español, cuadrangular con patio y con torres en las esquinas, que aquí se acusa solo en planta. Describe el alzado y el sistema de murallones que son necesarios por la parte del Campo del Moro para sostener la fábrica.

Para Duran el palacio tiene un “aire” italiano que él compara con Caserta.

Describe también el complejo sistema de contrarrestos que ideó Sacchetti, para las bóvedas más altas, como las cajas de escaleras, mediante un sistema  de arbotantes, defendiendo así el grosor de los muros. La construcción del palacio hizo resurgir el arte de construir en piedra, según Duran.

Palacio Real Nuevo. Vista desde el Campo del Moro. Foto: wikipedia.

En cuanto a la labra, Duran hace notar que se dio un cambio en la técnica de ésta, pues aquí se usa por primera vez la “martillina” en vez del “trinchante”.

Para él también es destacable el juego obtenido por el contraste del color de las diferentes piedras utilizadas en la construcción: berroqueña y caliza de Colmenar, apuntando a que análogo contraste había sido obtenido por los maestros del “churriguerismo” y en particular Pedro Ribera.

Niega a Ponz, en la cuestión de la subida y posterior bajada de las esculturas destinadas a la balaustrada de remate en la fachada y patio, por lo penosa que sería esta doble operación. Para él esto sería un detalle renacentista, ya que lo adoptaron Sansovino y Miguel Ángel.

En la descripción del patio, ya apunta a que el patio del Palacio Ducal de Módena, pudiera ser el antecedente más directo (siguiendo a Schubert).

Respecto a la escalera, reproduce un alzado del proyecto de Sacchetti de 1745, y consigna el cambio de la de Sabatini del lado izquierdo al derecho, escalera que está inspirada en la de Caserta de Vanvitelli.

Luiggi Vanviteli. Escalera de la Reggia de Caserta.

En la capilla, Duran percibe muy “claramente” la intervención de Ventura Rodríguez, y las analogías con San Marcos (obra de éste último) que tiene. Aunque reconoce que las líneas generales derivan más del estilo de Juvarra en San Felipe Neri de Turín.

Da los planos del proyecto de ampliación completo ideado por Sabatini, en tiempos de Carlos III, planos que estaban inéditos. También en Archivo General de Palacio encontró una serie de proyectos de Ventura Rodríguez para el cerramiento de la plaza de Armas.

El trabajo de Duran es importante, a la vez que interesante. Apoya todas sus afirmaciones en documentación, y no trasmite las consabidas “leyendas” que giran entorno a la construcción. Como arquitecto que es, da mucha importancia a la buena técnica constructiva que tiene el Palacio, justificando las “imperfecciones” que se pueden ocasionar, como grosor de muros, utilización de mezzanini, etc. Y es destacable también la publicación de los planos y proyectos que él ha encontrado en Archivo General de Palacio, y que hasta ese momento estaban inéditos.

Una aproximación interesante es la que plantea Lorente Junquera[12], donde crea una genealogía en la arquitectura italiana para encuadrar el Palacio Real, siendo de los primeros en señalar que el proyecto definitivo para el Louvre de Bernini es antecedente directo del Palacio de Madrid.

Tamayo en su libro sobre las iglesias madrileñas[13], dedica un capítulo a la Capilla Real de Palacio y a la construcción de éste, con la aportación de muchos datos tomados del Archivo General de Palacio, aunque no cita dichos documentos. Para él el resalte de la cúpula de la Capilla en el bloque del Palacio es una nota españolista, al igual que en el Escorial, como también lo sería la planta, que reproduce la de los Alcázares hispánicos.

Kubler, en el capítulo dedicado al Palacio Real de Madrid, en su volumen del  Ars Hispaniae[14], defiende el proyecto de Sacchetti como algo nuevo, y no una mera reducción de Juvara, como se venía diciendo hasta ahora, quitando valor al papel  del arquitecto turinés. Además acomete el estudio de las partes importantes del edificio que fueron objeto de variaciones en su proyección por el propio Sacchetti en más de una ocasión, como son las escaleras y la capilla. Su contenido sigue siendo válido, salvo por pequeños detalles erróneos que ya apuntó Plaza, como son la confusión de creer que uno de los planos ofrecía a la vez la solución de doble escalera y capilla entre ellas. Es también de los primeros en declarar la planta como algo “hispanizante” al ser la tipología de Alcázar español, que también había apuntado ya Duran.

Chueca Goitia[15], representa casi una regresión en los estudios sobre el Palacio, recoge la leyenda de la venida de Sacchetti que difundiera Cean, y niega la subida de las estatuas de la balaustrada achacándolo a una “desidia”.  Considera el proyecto de Sacchetti una mera reducción “superficial” del de Juvarra.palacioreal001

El estudio concienzudo de Bottineau[16] merece ser destacado pues rompe con muchas de las “leyendas” a las que venimos refiriendonos. En su estudio sobre el arte en la corte de Felipe V[17], al tratar el tema de la construcción del Palacio Real, comienza por echar por tierra la tradición de la designación de Sacchetti por parte de Juvarra moribundo, aportando la documentación que sobre la venida de Sacchetti hay.

Señala también como Sacchetti tuvo que aceptar múltiples intervenciones, no sólo mientras elaboró el proyecto, sino incluso después de haberlo aprobado los soberanos. Así señala que el edificio actual no se levantó con entera fidelidad al proyecto primitivo de Sacchetti.

Palacio Real y Plaza de la Armería. Foto: wikipedia.

La ubicación en el solar del antiguo Alcázar daba pies forzados a Sacchetti, que mantuvo así la fachada al Sur y la Plaza de Armas. Para Bottineau este empeño de Felipe V tiene una consecuencia triple: somete la arquitectura al paraje, acentúa el carácter hispánico, y lo asemeja más al último proyecto de Bernini para el Louvre, alejándolo de Versalles. Acepta pues, Bottineau, el carácter hispánico de la planta que señalara Durán, reduciendo las influencias francesas. Para Bottineau, la comparación entre Madrid y Versalles acentúa más las diferencias que las semejanzas, el Palacio Real no cumple los elementos esenciales de la residencia de Luis XIV: sucesión de patios y orientación de las salas hacia la cámara real.

Bottineau señala que la labor de Sacchetti no es mero servilismo del proyecto de Juvarra, sino que conserva la idea, y con ella crea una “afortunada y meditada adaptación”.

Bottineau señala también, que para el estudio del estado de las obras hay una doble serie de documentos inéditos: las cuentas de la “fábrica del nuevo Real Palacio” (1737-1786) en Simancas y los legajos de las obras de Palacio en el propio archivo de éste, que permiten un profundo conocimiento de las obras. Pero señala también la perdida en Archivo General de Palacio de una serie de planos donde se podía seguir minuciosamente la evolución de la construcción, por lo cual los que reproduce Fernández de los Ríos y los extractos de correspondencia que también reproduce, son importantísimos.

Bottineau pasa a señalar la mano de obra y a describir el lento proceso de la construcción, y los problemas que ésta ocasiona, como  son gastos de dinero, intentos de abusos, etc. También analiza las cuentas, y trata de dar una cifra aproximada del gasto total en las obras entre 1727 y 1807, llegando a la misma cantidad que Fernández de los Ríos.

Aunque su libro tiene un límite cronológico de partida que puede incidir en el estudio completo de la construcción del Palacio Real, pues solo abarca el reinado de Felipe V (1700-1746) y la cronología de Palacio es 1737-1764, la grandísima  aportación documental a la que nos remite Bottineau lo convierte en una obra indudablemente muy interesante e importante en el estudio de Palacio, y abre el camino hacia un estudio más exhaustivo de la construcción de Palacio, dando la pista de toda la documentación aún por consultar que sobre palacio hay en ese momento. Además por ser un libro de fácil lectura y ameno, casi como una novela, hace más fácil su consulta. La inclusión de unos utilísimos subíndices aumenta, si cabe, la rapidez y eficacia de la consulta.palacioreal002

Andrada, en dos artículos publicados el mismo año, nos remite a dos aspectos relativos al palacio, su conservación en el primero[18] donde refiere la operación de limpieza de fachadas y tejados del Palacio, afectados por la acumulación de polvo y contaminación, y como se intenta devolver su original aspecto, destaca Andrada el excelente estado de conservación de la piedra y lo muy cuidado de su esterectomía que ha hecho que llegue hasta nosotros sin ningún daño aparente en sus estructuras. En el segundo[19] artículo, con motivo de la limpieza y colocación de las estatuas destinadas a los resaltes del piso principal de Palacio, donde da muestras documentales de que las esculturas de la balaustrada sí fueron subidas y luego bajadas, desautorizando así la tradición del miedo de una caída por su elevado peso, leyenda que siempre se contó acerca del problema de subida o no de las esculturas. En este aspecto Morterero[20] publica toda la documentación relativa al programa decorativo ideado por el benedictino Padre Martín Sarmiento.

Esculturas de Reyes. Plaza de Oriente. foto: wikipedia

La tesis de Plaza Santiago[21] es hasta el momento no sólo el mejor estudio sistemático que hay sobre la construcción de Palacio, sino que además es él quien transcribe gran parte de la documentación  relativa a éste, en un apéndice documental de 121 documentos relacionados directamente con él. Este trabajo es su tesis doctoral.

Estructura de una forma muy ordenada y lógica el estudio, por lo que su  consulta es fácil y amena, va planteando cada problema de una forma sistemática en cada capítulo.

Comienza su estudio con una introducción donde resume el estado de la cuestión  y como él ha centrado la investigación.

Luego pasa a dar datos biográficos de Sacchetti y su venida a España.

Estudia, a continuación, los proyectos de Ribera y de Juvarra, y el influjo de éste último en Sacchetti, señalando que muchos de los elementos deferentes son por imposición real, por ejemplo el caso de los balcones con balaustres de piedra, que proponen Juvarra y Sacchetti, y el rey manda que sean de hierro, a la moda francesa del momento.

Lo siguiente que trata Plaza es el Palacio Real dentro del Barroco turinés, pues considera el palacio un edificio turinés en Madrid, comparando los elementos del Palacio, con sus posibles análogos en palacios turineses, como el ático de la fachada o el atrio elíptico, que aparecen en ejemplos en esta ciudad del norte de Italia.

Luego dedica otro capítulo a los planos y dibujos, señala como hay un elevado número de éstos y su estado de conservación, que hace aveces difícil su estudio.

En otra serie de capítulos estudia la organización y administración de las obras, y los aspectos económicos y sociales que éstas conllevan. Pasa luego a estudiar los materiales y su procedencia, y en otro capítulo trata la demolición del Alcázar. También la ceremonia de la primera piedra, donde consta que no acudió nadie de la Familia Real ni el propio arquitecto.

Dedica un capítulo al avance de las obras, y otro al intento de Fernando VI de habitar el palacio, habilitando unas habitaciones en la crujía occidental, en el piso bajo, intento que fracasó.

La llegada de Carlos III supone un cambio de gusto, Vanvitelli el arquitecto de Carlos III en Caserta, critica abiertamente a Juvarra, a Sacchetti y al propio Sabatini (su discípulo y yerno). Estudia la construcción del ala sudeste, única parte realizada del plan de Sabatini de ampliación del Palacio, y como el proyecto se abandona en 1804.

Estudia también los proyectos de decoración escultórica, tanto el que propone Sacchetti, como los propuestos por el escultor Olivieri, por el jesuita francés P. Feuvre  y el que finalmente se llevó a cabo del benedictino P. Martín Sarmiento.

En una serie de capítulos pasa a tratar las partes más significativas de Palacio y no exentas de problemas, como son la escalera principal, las estatuas de la balaustrada, la capilla, el patio, el balcón principal. En cada uno de ellos va consignando el proyecto inicial de Sacchetti y como él va rehaciendo sus propios proyectos, por la crítica real, o por la aparición de alternativas de otros arquitectos, como ocurre con las escaleras, que tras varias modificaciones y ser aprobado el proyecto de Sacchetti por los Académicos de Roma, consultados por el rey, éste decide abrir un concurso en 1746. Finalmente Carlos III mandará hacer sólo una, y a modo de la de Caserta, que hará Sabatini. Respecto a la Capilla, estudia primero Plaza, los diversos emplazamientos que se piensan, al principio la crujía Sur, y luego la Norte, y la reelaboración de la planta. Encuanto a las esculturas de la balaustrada confirma la subida y posterior bajada.

Cúpula de la Capilla del Palacio Real. Foto: wikipedia.

Pasa a estudiar después, los alrededores de Palacio, los proyectos sucesivos desde el propio Sacchetti hasta el siglo XX en que finalmente se acaban las obras de los alrededores, como el Campo del Moro, la Catedral de la Almudena y el viaducto.

Finalmente dedica un capítulo a las fuentes documentales, indicando todos los archivos y bibliotecas de donde él sacó las fuentes primarias para este estudio.

Aporta, además, ochenta páginas de láminas, un apéndice documental importantísimo y una amplia bibliografía.

La aportación de Plaza a la historiografía relativa al Palacio Real es no sólo incuestionable sino que sigue siendo imprescindible. Su estudio es sistemático y bien construido, cimentándolo en una poderosa aportación documental, si se me permite la comparación, su obra es como el palacio que estudia, está hecha “para la eternidad”.

Palacio Real Nuevo. Detalle del escudo sobre la puerta del Príncipe. Foto: wikipedia.

Delfín Rodríguez[22] inaugura el acercamiento a los proyectos de Sacchetti a través de las múltiples críticas recibidas durante la construcción de Palacio, y los cambios que se vio obligado a acometer por petición real. En esta línea continúa José Luis Sancho[23]  con una rica aportación documental que convierten también en obras de referencia fundamental sus artículos al respecto. Este autor parte en sus textos de una premisa: el “fracaso” del proyecto de Sacchetti, y para encontrar sus causas remite a las críticas contemporaneas que el arquitecto turinés recibió. Es una nueva manera de acercarse al estudio del Palacio, que como edificio ya está estudiado por Plaza (ver capítulo correspondiente). Sancho adelanta alguna de estas ideas en su artículo de 1989[24] y las desarroya más ampliamente en el de 1991[25].

Sancho representa la tendencia en estos últimos años, de analizar partes concretas del Palacio, así como las críticas, proyectos alternativos y proyectos no construidos. Su trabajo está basado en aportación documental, mucha de la cual ya ha sido utilizada por Plaza en su libro. La aportación de Sancho abre nuevos campos de investigación sobre el Palacio Real, para ir completando la serie de huecos que aún faltan para considerar que éste está bien estudiado.

El catálogo de la exposición Proyecto para un Madrid Soñado (exposición que no se llegó a realizar), es interesante al abordar el estudio, no solo de proyectos no construidos, sino también por el estudio de los Planes de Sacchetti para el entorno de Palacio, a partir de la documentación del Archivo General de Palacio, destacando los artículos de Virginia Tovar[26], J. L. Sancho[27], y J, Mª. Prados[28], en relación con Palacio y su entorno. Así como por la publicación en el catálogo de todos los planos referentes a los diversos proyectos del Palacio, como también de la Capilla, las escaleras, y la ampliación de Sabatini.

Virginia Tovar[29], señala la importancia del entorno en el proyecto de Sacchetti, el cual no es solo el bloque cuadrado de Palacio, sino que proyecta toda una serie de edificaciones adyacentes, pero de forma que no desvirtúen  el bloque de Palacio, así las vistas y la perspectiva del Palacio son tenidas en cuenta por el arquitecto.

Pero si hemos de destacar un estudio acerca de los proyectos del Palacio Real, sobre todo el de Juvarra y sus réplicas hispanas, es fundamental consultar el catálogo de la exposición Filippo Juvarra celebrada en las salas de exposición del Palacio Real en 1994 y comisariada por Antonio Bonet y Beatriz Blasco Esquivias[30]. Merece la pena destacar las aportaciones de la profesora Blasco al estudio de la arquitectura hispana en el cambio dinástico y la aportación del profesor J. Gärms que estudia específicamente el proyecto del arquitecto mesinés[31].0008

Un capítulo aparte merece el fenómeno de las guías turísticas, que han tratado el tema del Palacio Real, que por su propia naturaleza monumental se deja a ello, y que por el carácter divulgativo que suelen tener este tipo de publicaciones, difunden las “leyendas” de la construcción y avatares de Palacio. Suelen ser publicaciones con gran número de fotografías de calidad excelente, pero deficientes en texto y en bibliografía, donde sólo se describe muy sumariamente las diferentes partes de Palacio y su decoración, ejemplos de este tipo serían los de Niño Mas[32] y Chueca Goitia[33]. De carácter diferente es la que coordinó el Marqués de Lozoya[34], donde se trata diferentes aspectos en cada parte, que escribe un autor diferente. Un caso curioso es la guía de Lladó[35], donde califica el palacio de “estilo Neoclásico”, es una guía breve, sin apenas información, escrita en cuatro idiomas. Pero el caso más paradigmático es Guerra de la Vega, que sin ninguna metodología ha lanzado al mercado una profusa serie de guías relacionadas todas con Madrid y con los Reales Sitios, donde se dedica a seguir contando las leyendas, que ya han sido rebatidas como improbables por otros autores muy anteriores, y que éste simplemente ignora, así vuelve a la leyenda de la designación de Sacchetti por parte de su maestro en el lecho de muerte, también atribuye la Capilla Real a Ventura Rodríguez en su guía de 1984[36], y en la de 1995[37], justifica la bajada de las estatuas de la balaustrada por Carlos III, como una venganza a la “injusticia” de que su madre Isabel de Farnesio fuera excluida en las esculturas del ático por Mª Luisa de Saboya. También da el dato erróneo de las esculturas de emperadores del patio, como hechas ex profeso para ese lugar. Aunque sus libros no pretendan ser trabajos de investigación, no tiene en cuenta los estudios serios que sobre el Palacio se han hecho, cayendo por ello en los tópicos.

En mi opinión es curioso que el edificio representativo de la monarquía en España, el Palacio Real de Madrid, no esté realmente bien estudiado, de todo lo publicado acerca del mismo solo destacan los estudios de Bottineau y del Prof. Plaza, que no dejan de ser un primer paso para adentrarse más en problemas específicos de la construcción de Palacio, que gracias a su labor se puede ir haciendo, estaría de acuerdo en este punto con J. L. Sancho, que conviene en que había que estudiar los aspectos que Plaza en su obra no toca (por la propia envergadura de la misma) como el problema de la distribución de habitaciones o el porqué del “fracaso” de Sacchetti.

Así la fortuna historiográfica del edificio más representativo de los Borbones, del que facilita la introducción del Barroco Clasicista  de tradición Romana, y que permitirá el surgimiento de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando está prácticamente en pañales, como en realidad está toda la arquitectura de la primera mitad del XVIII español, quizás por la herencia de la ilustración que denostaba todo lo que fuera barroco, ya fuera “castizo” o “clásico”, y que ha hecho que hasta recientes fechas no se haya valorado en su verdadera magnitud.

Palacio Real Nuevo. Puerta del Príncipe. Foto: wikipedia.

[1] PONZ, A., Viaje de España, Aguilar, Madrid, 1988. (1ª edición, Madrid, 1793)

[2] LLAGUNO Y ARMIOLA, E. Y CEAN BERMUDEZ, A., Noticias de los arquitectos y arquitectura en España desde su restauración, Madrid, 1829.

[3] PLAZA SANTIAGO, J. F.  De la, Investigaciones sobre el Palacio Real Nuevo de Madrid, Valladolid, 1975.

[4] MESONERO ROMANOS, R., Manual de Madrid: descripción de la Corte y Villa, Madrid, 1831.

[5] FERNÁNDEZ DE LOS RÍOS, A., Guía de Madrid. Manual del madrileño y del forastero, Madrid, 1876.

[6] FERNÁNDEZ DE LOS RÍOS, A., ob. Cit.

[7] SCHUBERT, O., Historia del Barroco en España, Madrid, 1924.

[8] VELASCO, M., “Residencias Reales” Catálogo general de la Exposición del Antiguo Madrid, Madrid, 1926.

[9] DURÁN, M., “La construcción del Palacio Real” Arquitectura, Año IX, Núm. 96, Madrid, 1927.

[10] TORMO, E., Las iglesias de Madrid, Instituto de España, Valencia, 1985. (1ª edición 1927)

[11] A.A.V.V., Catálogo General de la Exposición del antiguo Madrid, Madrid, 1926.

[12] LORENTE JUNQUERA, M., “El Palacio Real de Madrid en el barroco de Bernini” Arte Español, XIV, Madrid, 1943.

[13]TAMAYO, Las iglesias Barrocas Madrileñas, Madrid, 1946.

[14] KUBLER, G., Arquitectura de los siglos XVII y XVIII, ARS HISPANIAE, Madrid, 1957.

[15] CHUECA GOITIA, F., Madrid y Sitios Reales, Seix Barral, Barcelona, 1958.

[16] BOTTINEAU, Y., El arte cortesano en la España de Felipe V (1700-1746), Madrid, 1986. (1ª edición francesa 1962).

[17] BOTTINEAU, Y., ob. Cit.

[18] ANDRADA, R., “Palacio de Oriente: Limpieza de fachadas. Eliminación de chimeneas” Reales Sitios, Nº 32, 1972.

[19] ANDRADA, R., “200 años después… Las estatuas del Palacio de Oriente vuelven a su sitio” Reales Sitios, Nº 32, 1972.

[20] MORTERERO, C., “Documentos del Padre Sarmiento para el adorno exterior del Palacio Real de Madrid” Reales Sitios, Nº 31, 1972.

[21] PLAZA, J.F., ob. Cit.

[22] RODRIGUEZ RUIZ, D., “Del palacio del Rey al orden español: usos figurativos y tipológicos en la arquitectura del siglo XVIII” El Real Sitio de Aranjuez y el Arte Cortesano del siglo XVIII (catálogo exposición), Madrid, 1987.

[23] SANCHO, J.L., “El Palacio Real de Madrid, alternativas y críticas a un proyecto” Reales Sitios, Nº Extraordinario, Madrid, 1989.

[24] SANCHO, J.L., “El Palacio Real de Madrid. Alternativas y críticas a un proyecto” Reales Sitios, Nº extraordinario, Madrid, 1989.

[25] SANCHO, J.L., “Las críticas en España y desde Italia al Palacio Real de Madrid” A.E.A., LXIV, Nº 254, Madrid, 1991.

[26] TOVAR MARTÍN, V., “Propuestas ejemplares de Arquitectura Religiosa no construida” Las Propuestas para un Madrid soñado: de Teixeira a Castro (Catálogo- Exposición), Madrid, 1992.

[27] SANCHO, J.L., “El Palacio del Rey y sus subterraneos” Las Propuestas…, 1992.

[28] PRADOS, J. Mª., “La Plaza de Oriente” Las propuestas…, 1992.

[29] TOVAR MARTÍN, V., El Palacio Real y la Regencia, Madrid, 1995.

[30] A.A.V.V., Filippo Juvara 1678-1736 (Catálogo-Exposición), Electra, Madrid, 1994.

[31] GÄRMS, J., “El proyecto de Juvarra para el Palacio Real de Madrid” Filippo Juvarra, Electra, Madrid, 1994, pág. 243.

[32] NIÑO MAS, F. Y JUNQUERA VEGA, P., Palacio Real de Madrid,  Madrid, 1985.

[33] CHUECA GOITIA, F., El Palacio Real de Madrid, Madrid, 1998.

[34] A.A.V.V., El Palacio Real de Madrid, Patrimonio Nacional, Madrid, 1975.

[35] LLADÓ, I., La riqueza artística del Palacio Nacional, Barcelona, 1935.

[36] GUERRA DE LA VEGA, R., Madrid guía de arquitectura 1700-1800. Del Palacio Real al Museo del Prado, Madrid, 1984.

[37] GUERRA DE LA VEGA, R., Guía de Madrid y La Granja. El Palacio Real y la arquitectura de Felipe V de Borbón, Madrid, 1995.

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