LA CATEDRAL DE GETAFE (I): BREVE HISTORIA DE UN EDIFICIO SINGULAR.

Siempre me sorprendió que un pueblo originariamente pequeño, como lo era Getafe, tuviera una iglesia tan grande, espaciosa y de aspecto tan magnífico, como es la iglesia de Santa María Magdalena, ascendida a la categoría de Catedral, cuando en 1991 se desgajó la Diócesis de Madrid-Alcalá en un tercer obispado para la zona sur de la región. El edificio, antes parroquia, había sido declarado monumento histórico-artístico por Decreto del 9 de mayo de 1958.

Getafe en una estampa del siglo XIX. Foto: wikipedia

El edificio ha sido objeto de varias intervenciones de restauración que se acompañaron de sendas prospecciones arqueológicas, siendo las más importantes las realizadas en 2001 y 2005. En ellas se ha podido documentar los restos de una primitiva iglesia mudejar y lo que es más interesante: el uso como enterramiento desde la cultura del vaso campaniforme, en la que se han encontrado dos tumbas datables en ese período y con elementos característicos de él. Además de su uso como enterramiento desde el siglo XIV hasta el XIX.Screenshot_2016-06-03-01-28-56-1

Cuando el académico de Bellas Artes de San Fernando, D. Antonio Ponz, realiza su gran obra de recopilación de información sobre el patrimonio artístico español, que es su Viage de España de la localidad de Getafe dice lo siguiente:

“Los mayores de estos Lugares que se atraviesan, son Getafe, e Illescas. El primero se ha reuducido hoy a setecientos, u ochocientos vecinos de tres mil que tuvo: cosa espantosa si se considera bien; pero efectiva, habiendo padecido la misma disminución respectivamente todos los Pueblos nombrados, y otros muchos entre Toledo, y Madrid. La Iglesia de Getafe es magnífica, y grande, formada de tres naves, cuyas bóvedas sostienen grandes columnas, aisladas las del cuerpo de la Iglesia, y las otras anichadas en las paredes. Lo más célebre de este Templo es el Altar mayor, que consta de quatro órdenes, con columnas, enteras, y son el dórico, jonico, corintio, y compuesto. Las pinturas que hay en este Altar son todas muy bellas del Racionero Alonso Cano: representan asuntos de Santa María Magdalena, titular de la Iglesia; y las principales son quatro quadros grandes, sin contar otros muchos pequeños. El Tabernáculo forma un Templecito muy gracioso de dos cuerpos, adornado de columnas. Las pinturas de los Altares colaterales, dedicados al Niño Dios, y a nuestra Señora de la Paz, son asimismo bellísimas y del expresado Cano. La escultura del Altar mayor, en la que se figuran los Santos Apóstoles, la Crucifixión, &c. no es de tanto mérito; pero son pésimos los altares modernos, que hay a uno, y otro lado del cuerpo del a Iglesia, y debían quitarse para que no afeasen lo demás. Merecen mucha alabanza los de Getafe, que en medio de tantas fealdades, con que en quasi todas partes se han desfigurado los Altares antiguos de buena Arquitectura, no hayan hecho lo mismo en su Altar mayor: todo se conserva en su sér, y si se quitasen, ciertas gradas modernas, no había que criticar. También merecen mucho elogio por haber deshecho el Coro, que desfiguraba, y asombraba el Templo, facricándolo ahora encima del pórtico. Hay en este Pueblo un Colegio de Padres de la Escuela Pía.”

Antonio Ponz: Viage de España.

Como getafense, siempre me sorprendió el tamaño imponente de la fábrica de la catedral y su extraña ubicación. Pues estando dentro del casco urbano, su ubicación no es céntrica, sino más bien periférica. En mi infancia, el templo era una parroquia y en ella comenzó mi afición por el Arte, me quedaba embobado mirando sus retablos y las pinturas y esculturas que los ornaban durante las horas de catequesis o durante la misa de once los domingos, el cura Don Luis me regañó más de una vez en voz alta durante la homilía: <<si tantas telaraña tiene el retablo te invito a que vengas a limpiarlas>> me decía. No sabía nada de nombres como Alonso Carbonel, Herrera Barnuevo o Alonso Cano, pero esas piezan ejercían un fuerte influjo sobre mí creando la necesidad de saber más de ellas.

Iglesia de Santa María Magdalena, hoy catedral y Biblioteca Ricardo de la Vega (antigua Cárcel) en Getafe.

Getafe es un pueblo, bueno se supone que es una ciudad, con unas características muy particulares, empezando por su origen. Aunque haya restos arqueológicos antiguos, tanto en el término municipal como en el propio casco histórico, el origen de la población es singular: todo señala a que había una población anterior, de época musulmana y situada como a dos kilómetros del actual centro urbano, llamada Alarnes, construida cerca del arroyo Culebro en una zona de tierras fértiles. Pero entre los siglos XIV y XV, por encontrarse dicha zona frecuentemente encharcada y con problemas de salubridad, la población fue trasladándose al cercano camino real que unía Madrid con Toledo, imaginamos que además atraídos por las posibilidades de beneficio económico que potencialmente tenía una ruta con tráfico de personas y mercancías. Así surge esta población característica de los “pueblos calle”. Por eso sorprende la construcción de la iglesia en lo que suponía las “afueras” del primitivo núcleo de población, y no en el eje de la calle principal, las actuales calles de Madrid y Toledo, que siguen siendo el núcleo fundamental de la población.

Plano de la población de Getafe en el siglo XVII. Señalado en negro el lugar donde se encuentra la Iglesia-catedral.

Aunque algunos autores piensan que la iglesia primitiva de estilo mudejar se realizó sobre una mezquita islámica anterior, la realidad es que la hipótesis más generalizada es la que sitúa su fundación en el siglo XIV, en torno a 1326, cuando se produce el traslado definitivo de población de la aldea de Alarnes. El nuevo pueblo situado en el borde del camino real sería bautizado como “Xatafi”, nombre que deriva del árabe y que podemos traducir como “calle larga”. De esta construcción subsiste la torre-campanario, conocida como “torre vieja” que responde a la tipología mudejar de torre de planta cuadrada con machón central como las madrileñas de San Pedro “el Viejo” y San Nicolás de los Servitas, el modelo de estas torres realizadas como si fuera una torre dentro de otra, venía de oriente y fue introducido en la Península Ibérica por los Almohades.

Torre Vieja de estilo mudejar. S. XIV

Gracias a las excavaciones arqueológicas sabemos que la iglesia mudejar estaría formada por un edificio de planta rectangular, aunque con poca diferencia entre sus lados con una separación en tres naves y rematada en un ábside semicircular que se trasdosaría al exterior y la torre en el lado noroccidental. Construida mediante el uso del llamado aparejo toledano, de cajas de mampostería con argamasa de cal y arena y cadenas y verdugadas de ladrillo para dar solided a la construcción. Su aspecto sería similar a otras iglesias mudéjares de la zona, como Santa María la Antigua de Carabanchel, con la que además comparte el nombre de la santa titular.

En el siglo XVI la población experimentó un fuerte crecimiento, tanto de población como de riquezas, lo que probablemente causó la necesidad de aumentar la iglesia, que se había quedado pequeña. En los primeros años del siglo se iniciaron obras de reparación en la torre, recogidas en el Libro de Fábrica de la iglesia, dirigidas por Pedro Gumiel y ejecutadas por Pedro de Zúñiga y Diego de Mendoza, de este momento podría ser la zona alta de la torre y la elección de doble arco de medio punto para el cuerpo de campanas, pues esa zona se tuvo que rehacer de nuevo y su estilo concuerda con otras torres madrileñas del siglo XVI, como la torre de la iglesia de la Asunción de Navalcarnero.

Interior de la iglesia de Santa María Magdalena. Getafe.

Como la torre estaba recién reformada, para la ampliación de la iglesia la opción elegida es la de hacer una nueva más grande conservando la torre preexistente. Las obras comenzaron en 1549 bajo la dirección y proyecto de Alonso de Covarrubias y el beneplácito del Arzobispo de Toledo (Cardenal Matínez Silíceo) aunque no se produjo la inauguración hasta 1639. El plan de Covarrubias está realizado en el más puro estilo clasicista del Renacimiento, es una iglesia de tipo hallenkirche o iglesia de salón, en el que predomina la horizontalidad ya que las tres naves en las que está dividida tienen la misma altura. La separación entre las naves viene formada por unas grandes y esbeltas columnas circulares, con una decoración de friso dórico-toscano tanto en las columnas exentas, como en las que están adosadas al muro perimetral del templo, con el consabido friso de triglifos y metopas. Para cubrir los espacios se va a utilizar bóvedas de tipo vaída en la nave central y bóveda de cañón con lunetos, dispuestas de forma transversal, en las naves laterales, todas ellas decoradas con elementos geométricos realizados en yeso. Sólo subsite de esta etapa el ábside y el primer tramo de las naves, en el crucero.

En el siglo XVII se hará cargo de las obras  Juan Gómez de Mora, a la sazón el Maestro Mayor de la Obras Reales, manteniendo en los sustancial el proyecto de Covarrubias. En el dibujo conservado de Gómez de Mora podemos observar su propuesta de coro en los pies de la iglesia y construcción de la torre nueva, haciendo pareja con la torre mudejar, para enmarcar la portada de la iglesia. En la torre nueva se abrirá una capilla, ahora transformada en capilla bautismal que será cubierta con bóveda vaída decorada con formas geométricas de yeso, muy similares a otras realizadas en Madrid por Miguel de Soria, autor de las iglesias del Carmen o de las Jerónimas del Corpus Cristi en Madrid. En la restauración de 2005 se sacaron a la luz unas pinturas murales. En las columnas más cercanas a la puerta de los pies se puede apreciar la huella del coro antiguo diseñado por Gómez de Mora.

En torno a 1660 se documenta en el libro de fábrica del Archivo Parroquial de Getafe la obra de cubrición de la torre vieja con un chapitel de pizarra tan de moda en el Madrid de los Austrias. Éste sigue un perfil más barroco que los trazados por Gómez de Mora y recuerda en su airosas formas al chapitel de la torre de Navalcarnero, trazado por el Hermano Francisco Bautista, arquitecto de la orden jesuita.

Del siglo XVIII se realizaría la obra de la nueva portada y el nuevo coro a los pies de la iglesia. La portada se haría en torno a 1770 siguiendo el proyecto de Fray Blas del Espíritu Santo, de la orden de los escolapios, y responde a una barroquización del esquema de portada de dos cuerpos, con un pronunciado uso del entablamento convexo, aunque muy moderado en el uso de la decoración. Posteriormente se realizaría el coro, en torno a 1785, en un lenguaje neoclásico.

El resultdo final es un edificio de proporciones magníficas y con cierta coherencia pese a ser el resultado de diferentes campañas constructivas, un edificio singular que se verá enriquecido con la adicción de las magníficas máquinas de los retablos.

BIBLIOGRAFÍA:

– Pilar Corella: Catedral de SLa anta María Magdalena. Guía Artística. Madrid, 2003.

– Pilar Oñate Baztán y Rosa San José Miguel: “La iglesia/catedral de Santa María Magdalena de Getafe: ejemplo de una intervención arqueológica integrada dentro de un proyecto de restauración arquitectónica” en IV jornadas de patrimonio arqueológico en la Comunidad de Madrid. Madrid, 2007.

– Pilar Oñate Baztán y Rosa San José: “Análisis arqueológico de la iglesia catedral de Santa María Magdalena de Getafe: orígenes de su fundación medieval” en La Villa y la Tierra de Madrid en los albores de la capitalidad (siglos XIV – XVI). Madrid. 2010.

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