Para todos los que nos dedicamos de una manera u otra a la Historia, el 12 de octubre siempre es una fecha compleja. La carga política que ha ido adquiriendo esta fecha y la utilización que históricamente se hecho de la misma siempre nos lleva a tratar de encajar la importancia histórica de los hechos del pasado con la visión de los efectos que esos hechos han provocado en su momento y en los posteriores. Por todo esto, hoy día de la Fiesta Nacional, día de la Hispanidad o festividad de la Virgen del Pilar, elegid la que más os guste o represente, quiero refrescar parte de mi trabajo en mi primer libro SOBRE EL PEDESTAL, en el que reflexiono sobre la utilización en el siglo XIX de los acontecimientos del pasado para justificar su presente y cómo de aquellos polvos vienen los lodos actuales, en los cuales parece que no se puede ni recordar qué pasó el 12 de octubre.

En la pintura del siglo XIX y a raíz del sistema de exposiciones nacionales, se empezó a utilizar los acontecimientos históricos del pasado para reivindicar en esos hechos elementos que conectaran con el relato de la construcción del estado liberal o con la exaltación nacionalista, dependiendo del caso. Entre los artistas españoles, los acontecimientos que más significativamente se representan va a ser el reinado de los Reyes Católicos, el matrimonio de Isabel y Fernando y su consabida unión dinástica, era tomado como momento de la creación del estado español. También se valorarán positivamente las historias relacionadas con los reinados de los primeros Austrias. En un segundo momento, se pasará de pintar los grandes momentos a pintar anécdotas secundarias en la historia de estos monarcas y su familia. Esta revisitación al pasado se va a ver también reflejado en la escultura monumental.

Esa exaltación de las gestas del pasado, con los Reyes Católicos como eje fundamental, se verá aumentado según se vaya acercando la fecha de celebración del IV Centenario del Descubrimiento de América. Para esta efeméride se organizaron una serie de eventos diseñados para celebrar el primer viaje de Colón a América en 1492 y destacar la trascendencia de este acontecimiento en la historia mundial. La conmemoración abarcó tanto a Europa como a América, centrándose cada país en aspectos específicos, como la figura de Cristóbal Colón, la evangelización de América y aspectos culturales americanistas. Se subrayó también la importancia de los marineros andaluces en este viaje inaugural. Durante este periodo, se acuñaron medallas conmemorativas, se llevaron a cabo congresos humanistas y literarios relacionados con el mundo hispanoamericano, y se erigieron diversos monumentos. Se recuperó y reivindicó a la figura de Colón, que hasta ese momento no había tenido mucho peso en el relato tradicional del descubrimiento y conquista del territorio americano. Colón es un personaje oscuro en la historia, seguramente porque él mismo quiso que así fuera. Sabemos que tenía un hijo y un hermano, pero no sabemos nada más de su familia, ni quién era su mujer, ni quienes sus padres. Tampoco está claro su origen, se supone que podía ser italiano, de Génova, pero su lugar de origen ha dado para más de un congreso y evento intentando justificar la posible vinculación de Colón con Portugal, con Cataluña, con Galicia o con Castilla. Si en el siglo XV alguien oculta tan bien su origen es posiblemente porque tiene algo que esconder, por lo que Colón hizo bien su trabajo, pero ha generado a los historiadores posteriores algunos quebraderos de cabeza. También es interesante ver cómo se ha ido viendo que Colón no decía la verdad, ni a los Reyes Católicos, ni a sus hombres, ni al comité de científicos que estudiaron su propuesta. Colón ha suscitado siempre más preguntas que respuesta. El mismo Carlos V, acabó por quitar a los descendientes de Colón todos los beneficios que le habían otorgado sus abuelos. En realidad, la exaltación de Colón y las imágenes de éste como héroe se corresponden a este momento, a su figura se le dedicarán cuadros de gran formato y sobre todo monumentos públicos a su figura.
En 1888, la Exposición Universal de Barcelona incluyó un monumento a Colón. Este consistía en una gran columna que sobrepasa el concepto de pedestal, en su parte superior está la estatua de Colón de siete metros de altura. La estatua muestra al almirante con cabello largo y viste la indumentaria característica de la época, con un abrigo de cuello de piel y calzas, reflejando una imagen típica de otras representaciones del navegante. El escultor, Atché, empleó un estilo realista, destacando su posición como uno de los principales exponentes de la escultura anecdótica de la época. En el capitel corintio de la columna hay cuatro alegorías de los continentes, obra de Leoncio Serra. En el pedestal de la columna se encuentran cuatro conjuntos de carabelas, cada uno escoltado por dos grifos que sostienen el escudo de Barcelona. También hay cuatro semiesferas adornadas con gaviotas, sobre las cuales se elevan cuatro Famas aladas, ofreciendo coronas de inmortalidad al personaje honrado, Cristóbal Colón. En la base de la columna, hay unas figuras femeninas sedentes que representan los diferentes reinos medievales que forman la corona española, realizados por Pere Carbonell (Cataluña), Josep Carcassó (Aragón), Josep Gamot (Castilla) y Rafael Atché (León). Entre estas figuras, están cuatro personajes vinculados con la historia de Colón: Luis de Santangel por Josep Gamot, Fray Bernardo Boyl por Manuel de Fuxá, Jaume Ferrer de Blanes por Francesc Pagès y Pedro de Margarit por Eduard B. Alentorn. En la base del monumento, se encuentran ocho relieves rectangulares de bronce que narran escenas clave de la historia de Colón. Estas representaciones incluyen momentos como: la solicitud de alojamiento de Colón en el monasterio de La Rábida; la explicación del proyecto de Colón a fray Juan Pérez de Marchena, Prior del monasterio de La Rábida; la presentación de Colón en la corte de los Reyes Católicos en Córdoba; la comparecencia de Colón ante el Consejo reunido en el convento de San Esteban de Salamanca; la promesa de ayuda por parte de los Reyes Católicos a Colón en Santa Fe; la partida de Colón desde Palos de la Frontera; el desembarco en la isla de Huanahaní el 12 de octubre de 1492; y la recepción de Colón por parte de los Reyes Católicos en Barcelona después de su primer viaje. Aunque los relieves originales fueron creados por Josep Llimona y Antoni Vilanova, fueron reconstruidos en 1929. El monumento de Barcelona abrirá el modelo a otros posteriores y durante mucho tiempo se convirtió en icono de la propia Ciudad Condal.



En Madrid se hizo coincidir el movimiento de reafirmación nacionalista de Colón con las circunstancias del momento, de tal manera que se aprovechó para conmemorar el matrimonio real entre Alfonso XII y María de las Mercedes de Orleans en 1878. Se convocó un concurso público en 1877 para crear un monumento a Cristóbal Colón, con ese doble objetivo. El proyecto ganador de Arturo Mélida, en lo arquitectónico, fue ejecutado por Jerónimo Suñol. Las obras, iniciadas en 1881, finalizaron en 1885, pero la inauguración prevista para enero de 1886 se suspendió debido a la muerte del monarca en noviembre de 1885. La entrega oficial tuvo lugar el 12 de octubre de 1892, coincidiendo con el cuarto centenario del Descubrimiento de América. Originalmente ubicado en el centro de la plaza, en 1973 fue trasladado a los Jardines del Descubrimiento y regresó a su ubicación original en la rotonda del paseo de la Castellana en 2009 durante las obras de remodelación del eje Prado-Recoletos. La estatua descansa sobre un largo pedestal neogótico isabelino, de diecisiete metros de altura. Este pedestal se compone de cuatro cuerpos: el primero, de planta cuadrada; sobre este, uno troncopiramidal; el tercero, de forma ochavada; y finalmente, un pilar también ochavado. El conjunto, esculpido en piedra, presenta elementos distintivos del siglo XV, como arcos conopiales y apuntados, pináculos, tracerías, cardinas, entre otros, junto con varios símbolos heráldicos. En la base cuadrada, hay cuatro relieves con Isabel la Católica empeñando sus joyas, La protección de la Virgen del Pilar a los viajes de Colón, Colón explicando su proyecto a Diego de Deza y Una carabela y un globo terráqueo. La ciudad de Nueva York pidió que se hiciera un vaciado de bronce del Colón de Suñol que corona este monumento y se exhibe actualmente en Central Park.


En otros lugares importantes para el relato del Descubrimiento, como por ejemplo la ciudad de Granada, una junta Directiva, presidida por Cánovas de Castillo, encargó a Mariano Benlliure la creación de un monumento para la Ciudad Nazarí, el cual fue elaborado en Roma. Este impresionante monumento cuenta con un pedestal que alberga las estatuas de Isabel la Católica y Cristóbal Colón. En los laterales de este, se aprecian dos relieves representativos de la Toma de Vélez-Málaga y la firma de las Capitulaciones de Santa Fe, momentos históricos en la conquista de Granada, que era el objetivo político que había supeditado el proyecto colombino. La ceremonia de colocación de la primera piedra tuvo lugar a finales de junio de 1892, mientras que las esculturas enviadas por Mariano Benlliure llegaron a su destino a finales de agosto del mismo año. El monumento se completó en octubre de 1892, pudiéndose inaugurar en la emblemática fecha del doce de dicho mes.


En 1892, España organizó diversos eventos conmemorativos, destacando la inauguración de un monumento a Colón y exposiciones históricas en Madrid, la restauración del Monasterio de Santa María de la Rábida, la inauguración del monumento al IV Centenario del Descubrimiento de América en Palos de la Frontera, consistente en una columna conmemorativa, la misma que vio en 1917, totalmente deteriorada, Willian Hussey Page y que motivó la iniciativa de crear un monumento a Colón en 1927, como hemos visto anteriormente; el IX Congreso Internacional de Americanistas y la presencia de barcos de varios países en Sevilla y Cádiz, que luego se dirigieron a Huelva. En estas exhibiciones navales, se presentaron réplicas de la Niña y la Pinta, construidas en Barcelona por Estados Unidos, y la Santa María, construida en San Fernando por el gobierno español. En Génova, Italia, se llevó a cabo la Exposición Italoamericana, con la participación de Estados Unidos. En Nueva York, un desfile histórico organizado por españoles e italianos tuvo lugar el 12 de octubre. Las tres carabelas, junto con barcos de otras naciones, participaron en una Revista Naval en Nueva York en 1893. Después, estas tres embarcaciones fueron a la Exposición Mundial Colombina de Chicago. motivo del IV Centenario, el papa León XIII redactó la encíclica Quarto abeunte saeculo, exaltando la figura de Cristóbal Colón y la importancia del Descubrimiento de América.


También se pensó en 1891, desde la metrópoli, construir un mausoleo para los restos de Colón en la catedral de La Habana, para eso se abrió concurso público y se eligió el proyecto de Arturo Mélida, arquitecto y escultor del monumento a Colón en Madrid, para que estuviera listo para la conmemoración. Mélida rescató la idea de los sepulcros borgoñones de finales del gótico, que representan el propio cortejo fúnebre. En este caso, cuatro pajes, vestidos con dalmáticas que contienen los escudos heráldicos de los Reyes Católicos, portan en andas un catafalco que hipotéticamente llevaría los restos del almirante. El boceto se conserva en el Museo del Prado y el original hecho en mármoles y bronce se instaló en la capital de Cuba, hasta que los acontecimientos de 1898, con la pérdida de las colonias por parte de España, hizo que el monumento, junto con los restos de Colón, fueran trasladados a la Península, instalándose en la catedral de Sevilla un año después.

Fruto de toda la fiebre de exaltación de la gesta colombina, asociada a la celebración de ese IV Centenario, surgirá la idea por parte de Cánovas del Castillo de consagrar la fecha del 12 de octubre como fiesta nacional.
Como nota, creo que es interesante ver cómo en los monumentos a Colón, tanto en Madrid como en Barcelona, el pedestal, transformado en una columna o pilar alto, acaba sobredimensionado, con un protagonismo mayor que la propia escultura que lo corona, que por la perspectiva acaba siendo poco visible.
Como hemos mencionado el tema de la celebración llenó, no sólo España, sino también parte de América, especialmente de Estados Unidos, de esculturas monumentales dedicadas al Descubrimiento. También se realizaron estudios sobre el tema y toda una revisión de la historia con los ojos de finales del siglo XIX, en la que se justificaba el pasado con ideas y argumentos contemporáneos. Uno de los errores de bulto más grandes, era que se juzgaba la llegada de europeos a América, como los porteadores de la civilización, en una idea que asumía que fuera de la cultura europea occidental, no había rasgos de civilización, como estaba pasando en ese mismo momento con el proceso de colonialismo con África y Asia. También se minusvaloraba las culturas autóctonas de América y su grado de desarrollo. Durante el siglo XIX el espejo en el que se miraban muchas de las naciones americanas es Europa e importaron de allí tanto las formas políticas como la representación de estas.

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https://www.akal.com/libro/sobre-el-pedestal_53757

